Los cristianos son odiosos. Y no son odiosos por ser cristianos, son odiosos por ser tan castrantes y necios.
Siento vergüenza cuando recuerdo que he ido a “reuniones de jóvenes” (rituales cristianos jodidos) tan sólo porque la chica que me invitó está bien buena, no dejando atrás a su madre, ambas con una tremenda anatomía trasera. Y porque varias viejas que asisten igual están bien buenas y muchas son unas zorras. Pero los tipos cristianos que van son unos imbéciles.
Cometí el error una vez de ir con Manuel y otros dos amigos a algunas de esas reuniones, en particular la siguiente: Era un sábado en la tarde, y eso ya comenzaba a estar mal porque nadie en sus facultades mentales asiste a esas pendejadas sábado en la tarde. Nos pusieron una película de la creación y de cómo Jebús amaba a los simios evolucionados, que ellos llaman hijos de dios. Luego pasaron un video de un cantante de baladas interpretando algo para un ser supremo al cual adora y llama cristo, diciendo que su amor es infinito y te salva de la perdición. Y al final jugamos una especie de juego, se trataba de llevar papelitos en tu boca hacia el otro lado del pequeño salón ese sin tirarlos; eso no estuvo tan mal, pues las nenas se tenían que agachar muchas veces, y algunas como buenas zorras que son se nos insinuaron a Manuel y a mí, aún estando con sus novios que por cierto, parecen maricas y se visten como juniorsetes afeminados.
Pero después vino lo tremendamente jodido: aquí hicieron acto de presencia los idiotas esos que estaban en dicha reunión, nos presumieron que tenían una banda (con razón había una batería en el lugar aquel), y se pusieron a tocar nada más y nada menos que… Sí, música cristiana. Letras que muy orgullosamente presumían ser de ellos, las cuales no eran más que adoraciones y mojigateces dirigidas ¿a quién? Sí, a dios…
No pudimos más, tuve que despedirme de mi amiga y salimos corriendo del lugar. No hemos vuelto, porque igual un par de nalgas ya no es suficientemente fuerte para tenernos ahí, después de haber vivido esa y otras dos o tres experiencias desagradables.
Creo que ahí comprobé por qué son castrantes, pero ¿por qué son necios? Lo siguiente puede darle explicación.
La otra vez me llamó mi prima Naara, sí, también cristiana y que, debido a una maldita e increíble ironía, igual está buenísima y guapísima. Ya tengo una historia relacionada con ella con vivencias algo frustrantes.
El sábado pasado estaba con unos amigos jugando Wii en la casa de uno de ellos; como decía, me llamó y me invitó a la graduación de su hermana el 4 de Julio, hasta Pachuca (antes radicaba en el D.F., a su padre se le metió la loca idea de que es “pastor de ovejas descarriadas” y gracias a eso cambian frecuentemente de residencia).
Esta fue la conversación más o menos. Suena mi celular con el tono “Human” de The Killers:
———————
Caifan: ¿Sí?
Naara: Hola primo, ¿cómo estás?
Caifan: bien, bien… ¿y tú?
Naara: Super, oye te llamo porque quiero que vengas a la graduación de Paty (su hermana)
Caifan: Este… ¿Cuándo?
Naara: el 4 de Julio, le dices a los tíos, y tú ven y traes tu guitarra para que toques algo de música.
Caifan: Pero no toco la guitarra muy bien, Manuel sí.
Naara: A pues le dices que venga también.
Caifan: Pero no nos sabemos nada de música cristiana…
Naara: ¿Ah y por qué no? Deberían tocar música cristiana, ¿no crees?
Caifan: No.
Naara: ¡Claro que sí oyes! O qué, ¿quieres condenarte? ¿Qué no sabes de la grandeza de dios? Aprende música cristiana y olvídate de todo lo pagano que escuchas…
———————
Yo me quedé de WTF? ¿Quién jijos de la chingada le dijo que era cristiano para tocar música cristiana? Y lo peor… ¿Por qué me ordena ir y tocar música cristiana?
Es más… ¿Quién diablos le dijo que creo en dios?
Aparte de ser castrante, necia, como buena cristiana. Sus hermanas son igual, ni qué decir de mis tíos sus padres.
Es tentador ir a verla con la minifalda o el pantalón apretadísimo que seguramente se va a poner (creo que en las cristianas zorras modernas eso ya no es problema), o ver a sus amigas que igual están bien ponibles. Pero no. Manuel y yo no volveremos a cometer semejante error. Tendríamos que quedarnos, asistir a reuniones, escuchar sermones de sus padres, tolerar posibles videos o música cristiana…
Sería buenísimo ir a tocar “The Number of the Beast” de Iron Maiden en sus cristianas narices. Pero no nos la sabemos y además quizás no la entenderían, y así la intención ya no tendría sentido.
Joder, a lo mejor sí me gana la tentación y finalmente iré, y entonces habría más frustraciones qué contar causadas por gente cristiana.
UPDATE: No, no fuí.