El humano por naturaleza es manipulador, gandalla, agasajado, chantajista, o como se le quiera llamar. Pero las mujeres (sin generalizar, a quien le quede el saco) lo son más de la cuenta, y quizás lo sean más que nosotros los hombres. Y eso lo puedo asegurar gracias a lo que he presenciado con gente que conozco, entre ellos dos de mis primos que tienen cada uno una mujer que los ha manipulado bien bonito desde que están con ellas.
Pero también depende mucho de qué tan pendejo seas para dejarte manejar al antojo de las féminas, he de admitir que incluso mi novia me ha manipulado algunas ocasiones para obtener algo, lo bueno es que no ha sido nada que sea negativo o que afecte mi cartera o algo por el estilo; pero, volviendo al par de weyes en los que se han vuelto mis primos, a ellos sí los han agarrado de botana chingón, uno de ellos por ejemplo lleva casado con su vieja más o menos diez años, eso no tuviera nada de malo si no fuera porque el grandísimo imbécil se aventó el compromiso de recoger a la susodicha con dos hijas incluso de diferente padre cada una. Para colmo, su respetable esposa ya tenía un buen historial nada decente, hemos sabido cosas de ella que son dignas de cualquier sexoservidora del centro; y para rematar, este wey tiene que trabajar con esclavo mientras ella echa la hueva y sacan chingo de cosas a crédito en esas tienditas de electrónicos que cobran intereses a lo cabrón, y además compra ropa y chucherías como desesperada para ella y sus bastardas.
Dirían entonces, ¿cómo puede ser tan estúpido? Pues lo es. Aunque hubo un tiempo en que quiso zafarse de ella pero la cagó porque precisamente en esos momentos la embarazó, la vieja lo chantajeó amenazándolo que si la dejaba se iba a matar con todo y chamaco adentro, incluso hay versiones que dicen que la tipa se puso un galón de amoniaco en la boca al ver que mi primo se iba; no, no es que lo ame locamente, pero ¿quién dejaría ir a su minilla de oro? Y menos mal que al menos el niño se parece a mi primo, hubiera sido la cereza del pastel que ni si quiera fuera su hijo y le hubieran visto (aún más) la cara de idiota, y es que su señora esposa es capaz de todo.
Ahora bien, dije que también depende de la pendejez de cada quién, pero ¿por qué hay weyes que se pierden por una mujer a lo bestia? No creo (mucho) en esos cuentos como el de la brujería, amarres, o la “agua de Toloache” (me dio un tremendo asco cuando me explicaron en qué consistía esto último), pero supongo que algo deben de tener de cierto todas esas madres porque en el caso de mi primo no encuentro otra explicación. Sí, la vieja lo chantajeó, pero bien el wey pudo haber esperado a que naciera su hijo, acusar a la vieja de adulterio o algo por el estilo, al menos mandarla a chingar a su madre y llevarse al niño a vivir con él. Así se lo aconsejó su padre alguna vez… Y sin embargo hizo caso omiso y actualmente sigue en las mismas. Y no es que la vieja esté bien buena o algo así como para no dejarla y estársela cogiendo todo los días, de hecho está como un cerdo de engorda, cada día más obesa y por lo consecuente menos atractiva, mientras que él baja dramáticamente de peso conforme pasa el tiempo y se hace viejo más pronto de lo que debiera.
Conozco varios casos más que tienen gran similitud a ese, podría escribir todo un informe, o mejor escribir un libro de investigación titulado “las mujeres cabronas que se aprovechan de pendejazos débiles: una realidad aterradora”. Y es que la neta, así es; no faltará la chica que diga ‘ustedes los hombres también se agasajan con nosotras’, pero de seguro no al nivel del hecho que acabo de contar. En mis veintitantos años a lo mucho he visto dos casos de chicas que se dejan mangonear como títeres por ciertos individuos, nada comparables con un chingo de situaciones similares a la de mi pobre primo.
Ni modo.


The People Comments