Considero como mi familia a muy, muy poca gente; los demás, como primos, tíos y otros, simplemente los veo como parientes, por los cuales tengo muy poca afección o de hecho ningún tipo de ella.
Entre estos parientes mios hay gente que realmente es despreciable. Ambiciosos, mentirosos, ladrones, interesados, convenencieros, hipócritas, busca-pleitos y hasta drogadictos… De todo. Y no es que yo sea un “pan de dios”, pero al menos puedo decir orgullosamente no destaco en esas peculiares características que resaltan en ellos; es por eso que evito convivir con esas personas y cuando llegamos a coincidir en alguna fiesta o reunión, no soy de los que se pone a tomar en grupo con todos los demás mientras presumo de mis (patéticos) logros de una manera exagerada aunque no sea para tanto, o me siento muy malo diciendo que puedo romperle su madre hasta a dios, o presumo de mis vastos conocimientos la mayoría de ellos obtenidos de revistas, o hablo y hablo de mi super chingona vida social y de las ‘mega-parties’ en donde he estado, incluso con gente de la más alta sociedad…
Justo como ellos lo hacen.
Cuando regresé de Estados Unidos, no pensé que varios de ellos fueran así. Pero con el paso del tiempo, fuí dándome cuenta de la clase de gente que son, lo noté por la envidia que demostraban cuando hablaba de haber visitado lugares como Disneyland (aunque sea una pendejada, aquí se les hace algo chingón), Knotts, The House of Blues, el estadio de los Angels, San Diego, el Golden Gate en San Francisco, entre otros lugares, de haber comido en los mejores restaurantes de LA, o de haber estado en plazas lujosas como la de South Coast donde justamente compré mi difunta Mac hace cuatro años, y algunas otras en las que ví a Paulina Rubio, Vicente Fernández Jr. y Nelly Furtado caminando como si nada… (Bueno, de todos modos allá son nadie), o de los nightclubs de por allá que son la neta (el ‘Boogie-Boogie’, inolvidable)….
Pasó el tiempo y me dí cuenta de la envidia y el coraje que sentían hacia mí, y también de que entre ellos comenzaban a formar una especie de alianzas en contra mía, no para matarme, o secuestrarme, o robarme algo… Pero sí para ’superarme’ y hacerme ver, según ellos, que eran mejores que yo, o simplemente para llevarme la contraria. Así que comenzaron de cierta forma a excluirme, pensando que me iba a sentir mal y que los buscaría desesperadamente para intentar convivir con ellos.
Sin embargo, por ley lógica, las alianzas entre gente como esa tienen que tronar tarde o temprano; esto quedó demostrado cuando me enteré que dos idiotas de esos primos míos (uno de ellos el que me detesta más) se habían peleado por cierta vieja que sí está algo ponible, pero su mejor cualidad es que le soplas en el oído y técnicamente te abre las piernas, casi al instante… Y también que la lleves a comer a algún lugar caro, al cine pagando todo tú, que incluso le compres ropa (wtf?) y cosas así; una típica interesada, sé como es por comentarios de quienes la conocen.
Bueno, pues estos dos weyes, en estado de ebriedad, sucumbieron a arreglar sus problemas el estilo cavernícola, y se metieron sus buenos madrazos. Al final, como suele suceder en la mayoría de casos, ninguno de los dos se la cogió y la vieja mandó a ambos al demonio, en parte por ’salvajes’ y en parte porque están jodidos, y eso que yo no soy millonario, pero están peor que yo… ¿Cual de los dos iba a pagar sus caprichos?
Pero lo que les caló más: ¿Con quién realmente quería la susodicha? Así es, conmigo, no tanto porque “sintiera algo fuerte desde que me vió y había estado pensando en mí” , sino porque iba tras mi modesta lana y pensó que tenía mucha gracias a que en una boda me vió en la Caravan, con un traje algo chingón y mi celular que no está tan jodido. Obviamente yo no hice nada al respecto, pues ya sabía cómo era esta tipa, pero el hecho de que ella me buscara les hizo tomarme más odio a esos dos pendejazos, que para colmo de males, se clavaron con esta vieja… Más imbéciles no podían ser.
Respecto a los demás, igual han tenido muchos problemas entre ellos, sobre todo en fiestas donde beben hasta el tope y ya ebrios sacan toda la mierda (literalmente) que llevan dentro, no pueden evitar decirse de todo y salir en pleitos. Y es cuando me entero (no por estar ahí, sino porque llega una persona que estuvo con ellos y me cuenta todo) de que entre sí mismos se roban, se traicionan, e incluso comienzan a tomarse odio. Qué poco les duran sus alianzas…
Y no es que me sienta un ente superior… Pero no puedo hacer más que reirme de ellos, pues sin mover ni un dedo, veo como se desmoronan y se hacen trizas, mientras yo estoy logrando cierto progreso con lo que estoy haciendo junto a Manuel y los demás. Creo que olvidaron su principal propósito, el estar en contra de mí y superarme en todo, como uno de ellos me lo insinuó una vez.
Supongo que entre más lejos estén de mí y menos nos frecuentemos, mejor.

A mi me pasa lo contrario, con mis primos y tíos me llevo poca madre, pero con mis hermanos nunca hablo, es mas trato de evitar tener cualquier contacto con ellos, la relación con mi papa era peor, mi mama es la única con la que si tengo una buena relación.